Uil Gallant siempre ha dicho que no hay nada mejor en el mundo que el olor a lluvia en el campo, y quizás se deba a que todas las noches sueña con eso mismo. Sueña con un campo y sueña con lluvia. Al cerrar los ojos se ve a si mismo en un bosque frondoso, es cierto que al comienzo del sueño nada hace vaticinar que la tormenta se aproxime, pero Uil; Uil ya lo sabe, al fin y al cabo, todos los días se repite el mismo sueño.
Mientras duerme Uil es capaz de sentir como empiezan a golpear contra sus orejas las primeras gotas de agua, él no evita mojarse, nunca lo hace, siempre continua andando tranquilamente por el bosque, no obstante, sabe que es un sueño, es más, el siempre dice "¿Por qué iba a esconderme hoy? siempre sueño lo mismo, noche tras noche, día tras día".
Si este fuera un día normal el sueño de Uil terminaría al llegar a una pequeña y acogedora casa de color teja. Bueno, realmente terminaría con el sonido del silencio, ya que todas las noches Uil llegaba a la casa y sin saber porqué, ya que era completamente conocedor de que no encontraría respuesta, llamaba a su madre, la cual, como podéis imaginar, nunca respondía. Pero eso ocurriría solo si aquella noche fuese una noche normal, pero ese día era especial, aunque él no sabia nada acababa de cumplir 13 años, y con ello se había despertado el hechizo que siempre le había acompañado, siempre le había esperado, y sin que Uil fuera conocedor de ello el hechizo había encaminado sus pasos de forma perfecta. De tal modo que el niño que se empezaba a convertir en adolescente, pudo llegar sano y salvo hasta el día en que el hechizo despertó.
Ese día el sueño de Uil cambió radicalmente. Ya sabéis como comenzó, Uil, andando por el bosque, se desata la tormenta y el llega tranquilamente a la casa color teja, donde, como si se tratase de un día normal, llama a su madre. Pero como todos imagináis ese día el sueño no terminó. Un llanto, Uil pudo escuchar claramente un llanto en la habitación más recóndita del hogar, sorprendido al principio y aterrado posteriormente decidió que debía asegurarse a si mismo que el sueño continuaba y comenzó a pellizcarse los brazos, pero no se despertó, ese sueño era muy real. Ante la posibilidad de hacer nada, y con la seguridad de no poder abandonar el hogar sin saber que ocurría, Uil, se armó de valor, cruzó el umbral de la puerta, y comprobó como ese día su madre si que estaba en casa.
Él no recordaba así a su madre, ahora que lo pienso, él ni siquiera recordaba a su madre, era la primera vez que la veía, y como nos pasa a todos en la infancia, le pareció que su madre era la mujer más hermosa que podía existir. Ella se encontraba tumbada, sonriendo, se la veía feliz. A su lado, erguida al lado de la cama se encontraba otra mujer; y en sus brazos el motivo del llanto que había escuchado Uil desde la puerta de la casa. La pequeña criatura que sollozaba en los brazos de la mujer aún se encontraba empapada de sangre; realmente eso preocupó a Uil, ¿qué habían sido capaces de hacer a esa indefensa personita?, pero se sintió estúpido al darse cuenta que la sangre no era del bebé, simplemente aún no le habían limpiado después de nacer. Por fin la mujer más feliz del mundo, que aún se encontraba tumbada en la cama movió su boca para decir algunas palabras.
-Déjame ver a mi pequeño Uil-
Esa frase sorprendió a nuestro protagonista "¿cómo que Uil? ¿que clase de madre pone a sus dos hijos el mismo nombre?" pero rapidamente se dió cuenta de que aún permanecia soñando, y que no estaba soñando con otra cosa que con su propio nacimiento.
Uil estaba féliz, había visto a su madre, y había podido ser testigo de primera mano del único momento que el destino nos impide recordar al resto de nosotros. Él ya sabia perfectamente como llegó al mundo, y algo muy dentro de él le confirmaba que aquella era la forma real en la que los acontecimientos sucedieron, eso no era un sueño, era el pasado. Uil ya estaba preparado para despertar; realmente deseaba hacerlo; no sabía el motivo, pero tenía claro que si seguía durmiendo su vida cambiaría. Noto como la dirección del viento varió de forma inesperada ¿Cómo podía notar el viento si estaba dentro de una casa cerrada?. La tormenta se avivaba por momentos, y la madera de los árboles crujía debido a la violencia de la naturaleza. Uil pudo ver como el rostro de las dos mujeres de la habitación se endureció rapidamente.
-Te dije que esto sucedería. no entiendo como demonios te has empeñado en dar a luz en este lugar. ¿nunca harás caso a las leyendas?.
-Prométeme que pase lo que pase cuidarás de Uil.
-...
-¡HAZLO!, ¡PROMÉTELO!.
No hubo respuesta, la mujer que se mantenía de pie en el borde de la cama no contestó, dudó por un instante, Uil pudo ver como movió levemente los labios para hablar. No lo hizo. Ahora era ella quien lloraba, se reclinó dulcemente, besó la frente de su hermana, tomó al bebé entre sus brazos y corrió fuera de la casa sin darse cuenta de que el joven Uil se encontraba escuchando justo detrás de la puerta.
Las ventanas se abrieron golpeando fuertemente debido al aire. Y la madre de Uil cambió radicalmente la expresión, y mientras escuchaba los gritos de dolor de su hermana en lo más profundo del bosque comenzó a recitar algo en voz baja. Fuera lo que fuera lo que decía desde luego que no era en una lengua conocida por Uil, ni tan siqueira sonaba levemente parecido a algo que él alguna vez hubiera escuchado, sin embargo, y sin saber como, supo que se trataba de un hechizo, un encantamiento, un conjuro o de aquella forma que lo quieran llamar.
La magia que estuviese realizando su madre estaba surgiendo efecto, y en pocos segundos la habitación se encontraba repleta de varios bebes, no se parecían a Uil, eran todos muy distintos entre si, algunos de ellos no eran ni chicos. Pero aún con todas esas diferencias Uil supo entender lo que su madre había hecho, ella había salvado la personalidad de Uil ya que no podía hacer nada por salvar el cuerpo, todos aquellos rasgos de un ser humano se encontraban repartidos entre muchos de ellos; generosidad, miedo, esperanza, pesimismo, valentía...
Los bebes se levantaron por si solos, y comenzaron a andar, lo cual, parecía imposible, ¡Solo tenían 10 minutos de vida!, y se marcharon de la casa, dejando sola a la madre de todos ellos. Se enjuagó las lagrimas, recogió sus cosas y se marchó dejando tras de si 2 cosas en la habitación: Una entrada de circo, vieja, amarilleada por el tiempo, pero con un nombre escrito "Salome Ijs"; Uij supo que ese era el nombre de su madre. La otra cosa que olvidó en la habitación no era otra que a su propio hijo, si que es cierto que el era 12 años mayor, pero ella ni reparó en que el estaba. Años más tarde Uil comprendió que eso había sido en un sueño, un pequeño viaje al pasado, por tanto ella no pudo verle escondido detrás de la puerta desde la que había visto todo; Uil comprendió eso años más tarde; no obstante no tardó ni 5 minutos en darse cuenta de que Uil Gallant había sobrevivido a aquella noche, su tía habría conseguido salvarle como bien prometió a su hermana. Pero había sobrevivido pagando un precio muy alto, Uil Gallant estaba vacío, no era más que un cuerpo carente de alma, carente de personalidad. Uil Gallant se sintió distinto como otras muchas veces le habían hecho sentir, pero esta vez por primera vez, le desagradó la idea.
2 dic 2009
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